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“Más que nunca debemos tener memoria”

La marcha contra el beneficio a los militares detenidos se completa con familias enteras que vuelven a gritar “Nunca Más”

Los pañuelos espontáneos cubrieron la Plaza de Mayo. Ampliar foto
Los pañuelos espontáneos cubrieron la Plaza de Mayo. AFP

La movilización que llevó a decenas de miles de personas a la Plaza de Mayo fue histórica en todos los sentidos de la palabra. Desde la organización hasta su desenlace. Las agrupaciones que convocaron esperaron su turno y dieron prioridad a una gran cantidad de personas independientes, que en forma espontánea fueron a la plaza y pudieron ver de cerca a Tati Almeyda, de Madres línea fundadora; Estela de Carlotto, de Abuelas; y Lita Boitano, de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por razones políticas, las oradoras. En la multitud destacaban las familias y la gran cantidad de niños que participaron ya sea andando junto con las cinturas de los grandes o en brazos y hombros de sus padres.

Una de ellas fue Jimena Garri, una estudiante de comunicación de 29 años que sostiene a su hija Olivia. La niña permanece ajena a todo, y despliega para quien la mire el siempre tentador espectáculo que dan los bebés cuando están por dormirse. “Muchos de nosotros nos convocamos por una gran indignación y con el sentimiento de que más que nunca debemos tener memoria para que no vuelva a ocurrir y para poder transmitirle a las próximas generaciones, como mi hija a la que tengo a upa, que esto no puede volver a ocurrir en nuestro país, porque somos modelo de derechos humanos en el mundo y no puede ser que este gobierno venga a echar por la borda a años de lucha de la sociedad toda”, opinó la mujer.

Muchas personas llevaban anudado a sus cuellos un pañuelo blanco, similar al que usan las Madres, en lo que significó otra innovación. “El pañuelo es de las Madres. No todas estamos de acuerdo en que se utilice indiscriminadamente” decía una nota aclaratoria difundida por Madres línea fundadora para aclarar que la licencia era por única vez, luego de una pequeña polémica que se levantó al respecto. Paula Fuentes pagó 30 pesos (casi 2 dólares) para comprar un metro de tela que le vendieron de una cortina mal cortada. Fue la heroína de su barrio, Beccar, y de unos pocos vecinos que se acercaron a la plaza en una vieja furgoneta, luego utilizada de platea. “En mi trabajo dejaron salir a todos a las cinco para que podamos venir a la marcha, entonces hice pañuelos para quien quisiera, incluso para mis compañeros de la oficina, que no pensaban venir. Me gustó mucho que en la convocatoria hayan aclarado que no caigamos en provocaciones, porque en las últimas manifestaciones hubo muchas”, expresó la joven.

Estela de Carlotto, Lita Boitano y Tati Almeyda. Las convocantes.
Estela de Carlotto, Lita Boitano y Tati Almeyda. Las convocantes. AP

Fernando Zerega es un salteño de trabajo en Buenos Aires, por eso fue solo. Fue uno de los que votó a Macri y se aceró porque lo asustó “este lamentable dictamen de la Corte. Me parece falto de moral de conciencia y de lectura de la realidad y, más allá de la bandería política, no hay ni un argentino dispuesto a olvidar ni retroceder lo que 35 años de lucha nos costó”. “La verdad que apenas al llegar y ver la politización, me dio la sensación de que nadie entiende nada, o bien entienden demasiado de política e intentan con esto lograr desprestigio, o bien señalar como pro dictadura al gobierno actual”, señaló.

La convocatoria intentó esquivar las banderas políticas, sin embargo, estuvo muy cargada de rechazo al gobierno de Mauricio Macri, uno de los más apuntados por los presentes. Los otros fueron Elena Highton de Nolasco, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti, los jueces del máximo tribunal que firmaron el beneficio para los militares y, por supuesto, los militares que aún cumplen condena, en particular Alfredo Astiz, Christian Von Wernich y Miguel Etchecolatz, quienes ya han pedido el beneficio del 2 por 1. De todas formas, se vio una amplia apertura del espectro político que tuvo lugar tanto para el colectivo Espacio Memoria, Verdad y Justicia como la CGT, las dos CTA, organizaciones sociales y vecinales, centros de estudiantes y partidos de izquierda, entre otros.

Adrián Caballero llevó a sus hijos, Tobías y Micaela. “Me convoca la lucha de la abuelas porque en mi niñez me hablaron mucho de eso y es algo que me pega fuerte. Traigo a mis hijos porque quiero que ellos también se unan a ese sentimiento. Los desaparecidos para los argentinos son un tema trascendental y esto del 2 por 1 parece una provocación”, señaló el hombre. “Tendrían que sacarlo y tratar de ayudar a las Abuelas, prestar atención. Me gusta venir a las marchas, hay muchos chicos como yo y espero seguir viniendo o en verdad espero que no, para que cambien las cosas”, opinó el niño de 12 años. Los argentinos reconocen a los militares por nombre, apellido y señas particulares. Para los grandes son asesinos, para los más chicos, el villano de la historieta. Repiten a gritos cada vez más conmovedores las consignas “Nunca Más” y “30.000 desaparecidos”. Por ellos están presentes. "Ahora y siempre".

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