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El frente conservador cierra filas en las presidenciales de Irán

La retirada del alcalde de Teherán refuerza la posición del ultraconservador Raisí frente a la candidatura de Rohaní

El alcalde de Teherán, Mohammad Baqer Qalibaf, anunció este lunes su retirada de las elecciones presidenciales iraníes del próximo viernes. La decisión convierte los comicios en un duelo entre el actual presidente, el moderado Hasan Rohaní, y el ultraconservador, Ebrahim Raisí. Está por ver qué efecto pueda tener sobre las posibilidades de que Rohaní salga elegido en la primera vuelta. Ambos conservadores apelan a sectores sociales distintos.

Pancarta del hasta hoy candidato a las presidencias iraníes, Mohammad Baqer Qalibaf, alcalde de Teherán.
Pancarta del hasta hoy candidato a las presidencias iraníes, Mohammad Baqer Qalibaf, alcalde de Teherán. AFP

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“Lo importante en este momento es preservar los intereses del pueblo, del país y de la revolución”, declaró Qalibaf en un comunicado difundido por los medios locales. En el mismo texto, el hasta este lunes candidato pedía a sus partidarios que apoyen al hoyatoleslam Raisí, a quien califica de “hermano”.

El intento conservador de formar un frente unido para derrotar a Rohaní no ha sido sin embargo fraternal. Desde hace días, los medios iraníes se hacían eco de presiones de distintas facciones para que el alcalde de Teherán se retirara en favor de Raisí. El secretario general del Frente de Resistencia Islámica, Morteza Agha Tehrani, llegó a decir que si “la buena opción no se retira a favor de la mejor, es una traición”. Qalibaf respondió que no se había tomado tantas molestias para retirarse.

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Simpatizante conservador

Convencidos de que fue su división la que permitió el triunfo de Rohaní en 2013, importantes pilares conservadores han cerrado filas en torno a Raisí, un neófito político convertido en estrella ascendente desde que el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, le nombrara al frente del Mausoleo del Imam Reza en Mashhad el año pasado. La fundación que se ocupa de este mausoleo maneja un patrimonio de millones de euros, lo que da un enorme poder a su rector.

“Gracias Qalibaf”, corearon los simpatizantes de Raisí al conocer la noticia durante un mitin que este celebraba en Shiraz. “Yo también estoy agradecido. Ha hecho un acto revolucionario”, respondió el clérigo.

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Pero hay dudas sobre hasta qué punto va a haber un trasvase de votos. Aunque ambos candidatos han basado sus campañas en criticar los resultados económicos de Rohaní, en especial las elevadas tasas de paro, su mensaje ha calado en distintas audiencias. Mientras que Qalibaf encontraba mayor eco en Teherán y entre los jóvenes, los seguidores de Raisí, un hombre que ha mostrado escaso carisma durante los debates televisados, son sobre todo piadosos y dirigidos a la periferia de la capital y las zonas rurales.

Raisí sigue estando lejos de Rohaní en todas las encuestas informales y oficiosas que circulan por Teherán. “Sólo un 27% de los electores no votaría nunca por Rohaní frente a un 46% que rechaza a Raisí”, señala a EL PAÍS Najafi Manesh, un empresario del sector del automóvil, que asiste a un acto electoral en apoyo del presidente organizado por la Cámara de Comercio. En ese rechazo pesa sin duda el pasado del candidato conservador como fiscal general y al frente de un controvertido comité que ordenó las ejecuciones de presos políticos en 1988, una trayectoria que su rival ha recordado en los últimos días alertando de que con él regresaría el extremismo. De ahí que algunos analistas apunten que si bien habrá simpatizantes de Qalibaf que voten por Raisí, otros pueden temer el regreso de las políticas de Mahmud Ahmadineyad y optar por Rohaní.

El miedo a Raisí puede movilizar a los reformistas desencantados que dudan si acudir a las urnas. Rohaní, que como Raisí es un clérigo con el rango de hoyatoleslam, se encuentra sin embargo en las antípodas de este.

Calificado tanto de moderado como de pragmático, Rohaní ha sabido conectar con el deseo de cambio de una buena parte de la sociedad iraní, sobre todo entre la juventud urbana y educada. Su apuesta por la diplomacia logró la firma del acuerdo nuclear con las grandes potencias en 2015, que ha permitido el levantamiento de las sanciones y la rehabilitación internacional de Irán. De ahí que cuente con el apoyo de los reformistas (que se quedaron sin representación tras la represión de 2009) y del sector privado.

En liza quedan, además, tres contendientes menores, dos moderados, Eshaq Jahanguiri y Mostafa Hashemitaba, que ya han anunciado su apoyo a Rohaní y se mantienen en la batalla para maximizar los espacios televisados concedidos a cada candidato, y el casi desconocido Mostafa Mirsalim, también conservador.

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