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Merkel defiende que los muros no pueden ser la respuesta a la inmigración

En su visita a México, la canciller alemana envía un mensaje de defensa cerrada del libre comercio frente a las propuestas proteccionistas de Donald Trump

Angela Merkel y Enrique Peña Nieto, este sábado en México.
Angela Merkel y Enrique Peña Nieto, este sábado en México. PRESIDENCIA

La canciller alemana, Angela Merkel, ha aprovechado su segunda jornada de visita de Estado a México para enviar un mensaje alto y claro al presidente del país vecino y todavía primera potencia mundial, Donald Trump. Acompañada por el presidente Enrique Peña Nieto, la mandataria germana ha recordado varios momentos a lo largo de la historia en los que no hubo cooperación entre las grandes naciones y ha afirmado: "Solo cuando los grandes imperios consiguen ponerse de acuerdo y tener buenas relaciones con los vecinos, solo entonces tienen éxito".

Asimismo, Merkel defendió que la construcción de muros no resolverá el problema de la inmigración, sin llegar a mencionar al presidente de Estados Unidos y su aspiración de elevar una valla en toda la frontera sur con México. La canciller ha aprovechado la ocasión para reiterar que la Unión Europea está haciendo una importante labor de acogida a los refugiados, en su mayoría sirios, ha puesto el foco en la lucha contra las bandas criminales que trafican con los migrantes y ha comparado esta situación con la que tienen que hacer frente México y Estados Unidos ante la oleada de inmigración centroamericana.

Estados Unidos, China, Japón y Alemania son, por este orden, las cuatro potencias hegemónicas de la actualidad. Aunque sin mencionarlas directamente, Merkel se ha referido este sábado en la Ciudad de México a la importancia de que todas ellas mantengan fuertes lazos de unión para lograr así sus propios objetivos individuales. Sus palabras cobran especial relevancia habida cuenta de que, desde la victoria electoral del magnate en noviembre del año pasado, EE UU ha emprendido el camino contrario: el del proteccionismo y el de unas tormentosas relaciones de vecindad.

Después de que este viernes Peña Nieto y Merkel exhibiesen una estrategia común en defensa del libre comercio y del medioambiente, ambos mandatarios se han vuelto a encontrar para firmar acuerdos de colaboración y discutir el estado de sus relaciones comerciales bilaterales. La canciller germana ha vuelto a impulsar en público la modernización del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el país latinoamericano: "Alemania abogará por que en lo que queda de año se pueda llevar a cabo", ha subrayado.

En el plano empresarial, la formación dual –basado en la estrecha colaboración entre centros de enseñanza y empresas para la mejora de las habilidades prácticas de los estudiantes, sobre todo en la rama técnica–, implantada recientemente en México a partir del modelo alemán ha sido citada en numerosas ocasiones como un gran caso de éxito. No obstante, un portavoz de los empresarios alemanes con intereses en México ha subrayado la necesidad de que los trabajadores mexicanos mejoren su capacitación.

Merkel, preocupada por la falta de contrapesos en México

Antes de su segunda comparecencia con el presidente mexicano, la canciller alemana acudió a un desayuno con distintos representantes de la sociedad civil y de la prensa y la senadora por el PAN Gabriela Cuevas.

Los temas tratados fueron la impunidad y la corrupción. También se habló de las desapariciones forzadas, en especial, el caso Ayotzinapa.

Al encuentro privado, acudió también Regina Tamés, directora del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), quien contó a este periódico que Merkel "resaltó la valentía de los defensores en el país". Tamés puso en relieve durante la reunión la discriminación a la mujer en el país en numerosos aspectos y la falta de acceso a la sanidad –"a diferencia de Alemania no tenemos un sistema universal"–.

En declaraciones a Reforma, Abel Barrera, director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, aseguró que a la canciller "le preocupa que no haya contrapesos políticos, que no haya sobre todo un Poder Legislativo que pueda pedir cuentas al Ejecutivo, que no haya un Poder Judicial con esa fuerza de hacer valer el Estado de Derecho".