Filipinas desafía a China en su disputa territorial marítima

Una delegación filipina aterriza en el archipiélago Spratly para reivindicar su soberanía

JOSE REINOSO Pekín 20 JUL 2011 - 14:10 CET

El creciente poderío económico y militar chino ha provocado inquietud entre sus vecinos asiáticos, que temen que Pekín lo utilice para ganar posiciones en las disputas territoriales en el mar del sur de China. Pero los países del entorno no están dispuestos a dejarse amilanar. Si el mes pasado fueron China y Vietnam quienes cruzaron duras acusaciones y advertencias tras los encontronazos que sufrieron barcos de ambas partes en la zona, ahora le ha tocado el turno a Filipinas.

Un grupo de diputados de este país ha dado una muestra de firmeza y ha volado a la isla Thitu -la mayor entre las del archipiélago Spratly ocupadas por Manila- para reivindicar la soberanía de Filipinas, a pesar de las advertencias previas de Pekín de que el viaje amenaza la estabilidad regional. Cinco miembros del Parlamento, acompañados de algunos militares, funcionarios y periodistas, han aterrizado en Thitu en dos aviones privados.

"Venimos en son de paz, apoyamos una solución pacífica, pero que no quede ninguna duda en la mente de nadie, en la mente de ninguna potencia extranjera, de que si se atreven a expulsarnos de Pagasa (nombre filipino de Thitu), si se atreven a expulsarnos de nuestros legítimos territorios, los filipinos no se quedarán con los brazos cruzados. Los filipinos han nacido para resistir la agresión. Los filipinos están dispuestos a morir por su tierra", ha dicho el parlamentario Walden Bello, informa France Presse. El grupo ha cantado el himno nacional y ha izado dos banderas de Filipinas nuevas, traídas de la capital, en un edificio del Gobierno.

Un pequeño destacamento militar y alrededor de 60 civiles viven en la isla, que tiene una superficie de 37 hectáreas y se encuentra a 450 kilómetros de la isla Palawan -el territorio filipino de tamaño significativo más cercano-, y a 900 kilómetros de la isla china de Hainan.

Pekín había criticado el viaje en la víspera. "No tiene más propósito que minar la paz y la estabilidad en la región y sabotear la relación entre China y Filipinas", dijo la embajada en Manila. Bello ha respondido durante la ceremonia en Thitu: "Quizás no están acostumbrados a los procesos democráticos".

Zona de disputas

La visita se produce en medio del incremento de tensión que ha vivido la zona en los últimos meses. Pekín y Manila no son los únicos que tienen reivindicaciones en estas aguas. Vietnam, Malasia, Brunei y Taiwan también reclaman partes del territorio, aunque el área reivindicada por China -que incluye las Spratly y las Paracel- es la mayor: un total de 1,7 millones de kilómetros cuadrados, una superficie más de tres veces superior a la de España. Ambos archipiélagos incluyen importantes rutas de navegación, y se cree que albergan yacimientos de gas y petróleo. Pekín está igualmente enfrentado con Japón por las islas Senkaku -llamadas Diaoyu por China- en el mar de China oriental.

La tensión en el mar del sur de China ha sido uno de los puntos de la agenda de la reunión entre China y la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Asean, en sus siglas en inglés) esta semana en la isla indonesia de Bali. En ella, los gobiernos asiáticos han manifestado su "profunda preocupación" por el conflicto territorial y han anunciado que han llegado a un acuerdo con Pekín sobre las pautas a seguir para cooperar en la disputa. El pacto, no obstante, contiene pocas especificidades.

A pesar del progreso experimentado en Bali, Manila asegura que ha informado a Pekín de que llevará el conflicto territorial a un tribunal de la ONU, algo a lo que se opone China, que prefiere resolver cada desavenencia de forma independiente con el país afectado.

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El secretario de Asuntos Exteriores filipino, Alberto Del Rosario, durante una rueda de prensa en Bali, Indonesia. / FIRDIA LISNAWATI (AP)

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