El asalto a la planta de Argelia deja 30 rehenes muertos, 7 de ellos occidentales

Al menos 11 islamistas fallecen en la operación de rescate

Los militares solo controlan una parte de las instalaciones, según la agencia estatal argelina

Un grupo afin a Al Qaeda secuestró el miércoles a 41 trabajadores extranjeros y 150 argelinos

Alrededores de la planta gasística. AFP

La pesadilla que se vive en la planta gasística argelina situada cerca de In Amenas, en el sureste del país, se ha prolongado durante todo el jueves. El Ejército argelino ha llevado a cabo dos asaltos militares para intentar poner fin al secuestro masivo de empleados. El último balance, proporcionado por fuentes militares argelinas a Reuters, es de 30 rehenes muertos, de los cuales al menos siete son extranjeros. Las mismas fuentes señalan que hay dos japoneses, dos británicos y un francés entre los secuestrados fallecidos. El ministro argelino de Comunicación, Mohamed Said, ha informado de que los terroristas, de distintas nacionalidades, procedían de Libia y que por lo menos 11 de ellos, entre los que se encontraba el líder de la célula, Abu al Baraa, han sido abatidos.

La intervención militar se ha prolongado durante todo el día (en dos fases diferentes, la primera por aire), pero no ha logrado liberar completamente la planta gasística, en contra de lo que dijeron las autoridades locales tras la segunda incursión de tropas argelinas. Las instalaciones siguen rodeadas ya que solo una parte de las mismas se encuentran bajo control de los militares, han señalado fuentes oficiales a la agencia estatal APS. De acuerdo con esas informaciones, los islamistas se habrían hecho fuertes en otra parte del complejo, donde mantendrían un número indeterminado de rehenes.

La operación ha provocado que países implicados, como Reino Unido o Noruega, hayan criticado la falta de información por parte de Argel. Reino Unido no ha sido informado de antemano de la intervención y el primer ministro británico, David Cameron, la ha calificado de "peligrosa" e "incierta". "Los argelinos son conscientes de que hubiéramos preferido ser avisados con antelación", ha asegurado un portavoz británico de Exteriores.

El presidente francés, François Hollande, ha declarado que la crisis se estaba desarrollando en "condiciones terribles, dramáticas", y ha recalcado que este suceso "justifica más la decisión de ir en ayuda de Mali". Japón ha exigido el fin de la operación y Noruega ha expresado su malestar ante la falta de noticias, aunque el primer ministro ha declarado que aún era "pronto" para evaluar la operación. La Casa Blanca ha afirmado estar pendiente de que se aclararan los hechos.

Académicos y expertos en lucha antiterrorista eran más contundentes en sus apreciaciones. “Ningún país occidental habría pedido a sus fuerzas de seguridad que actuasen de esta manera”, declaró Jean-Luc Marret, investigador de la Fundación para la Investigación Estratégica.

Informaciones contradictorias

Las informaciones han sido confusas durante toda la jornada. El grupo afín a Al Qaeda decía a media tarde a la agencia mauritana Ani que mantenía a siete occidentales cautivos: tres belgas, dos estadounidenses, un británico y un japonés. Y Reuters, citando una fuente de seguridad argelina, que otros 25 retenidos habían escapado antes del asalto. La agencia oficial argelina APS ha asegurado que al menos cuatro occidentales (dos británicos, un keniano y un francés) habían sido liberados por el Ejército, e incluso que otros 600 empleados de la planta fueron puestos en libertad.

Además, el Gobierno japonés ha confirmado que tres ciudadanos de su país han sido liberados pero que otros catorce se encuentran desaparecidos.

Los hasta 60 terroristas, según la prensa mauritana, que tomaron la instalación gasística pertenecen a un grupo bautizado ‘Los que firman con su sangre’ fundado en diciembre pasado por Mojtar Belmojtar, apodado El Tuerto.

Belmojtar es uno de los dos dirigentes históricos en Malí de la rama magrebí de Al Qaeda (AQMI) y responsable del secuestro de tres catalanes en Mauritania en 2009. A finales del año pasado se separó de la rama magrebí de Al Qaeda (AQMI) para fundar su propia célula, pero sigue trabajando codo con codo con sus antiguos compañeros de armas.

Sus fieles llegaron a la planta gasística a través de la frontera de Libia, a menos de cien kilómetros de distancia. Habían salido de Malí, en cuya franja septentrional se afincó Belmojtar hace más de una década. El miércoles asaltaron la planta y secuestraron al menos a 41 extranjeros y 150 argelinos con la exigencia de que concluya la operación militar lanzada por Francia y varios países africanos para acabar con los islamistas radicales que se han hecho fuertes en el norte de Malí. Este secuestro masivo es el mayor desafío terrorista al que se enfrenta el Gobierno argelino desde que en 2003 el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), del que nació Al Qaeda en el Magreb, capturó a 32 turistas en el Sáhara.

El asalto argelino fue dirigido por el general Abdelrazak Chérif, exparacaidista y comandante de la cuarta región militar, colindante con Libia, por donde entraron los terroristas, según detalló Argel. Al menos 11 de ellos perdieron la vida en la operación. Entre los islamistas abatidos había dos argelinos, tres egipcios, dos tunecinos, dos libios, un maliense y un ciudadano de nacionalidad francesa.

La lentitud y la opacidad de las autoridades argelinas contrastan con la frecuencia con la que los terroristas facilitaron información, salpicada de propaganda. A través de ella se supo que el ataque de las fuerzas especiales argelinas se hizo con helicópteros.

La modalidad del asalto no sorprendió mucho a las cancillerías occidentales. “Esto va a acabar como Beslán”, vaticinaba un diplomático europeo conocedor de Argelia aludiendo a la matanza que las fuerzas de elite rusas provocaron en 2004 en una escuela de Osetia del Norte. Murieron 344 civiles, de los que 186 eran niños.

El ministro del Interior argelino, Dahu Uld Kablia, ya había dejado claro el jueves que rechazaba negociar con unos terroristas cuyas exigencias eran, aparentemente, confusas. Aceptarlas no dependía del todo de Argelia.

La planta es operada conjuntamente por la argelina Sonatrach, la británica BP y la noruega Statoil. BP ha ordenado a todo su personal "no esencial" en Argelia que salga del país.

En una entrevista telefónica para la televisión francesa France 24, uno de los rehenes relató el miércoles por la noche que los islamistas han obligado a algunos de los secuestrados a llevar cinturones cargados de explosivos. La cadena advirtió que no podía confirmar si los secuestradores le habían obligado a hacer estas declaraciones. El hombre explicó que los secuestradores estaban fuertemente armados y habían amenazado con hacer volar el yacimiento de gas natural si el Ejército argelino intenta liberar a los rehenes.

Las instalaciones petroleras y gasísticas suelen estar muy protegidas por seguridad privada y por la Gendarmería. Conseguir introducirse en ellas es una hazaña. BP ha anunciado que la extracción de gas ha quedado paralizada mientras. Por su parte, la española Cepsa ha anunciado que va a evacuar de forma preventiva a todo su personal extranjero de dos campos de crudo que gestiona en el país.

La toma de una instalación gasística por un grupo terrorista también ha puesto de relieve la vulnerabilidad del abastecimiento energético de Europa. El flujo de gas argelino que recibió ayer Italia a través del gasoducto Transmed cayó un 17%, según fuentes del sector.

Los dos gasoductos que abastecen España, el Medgaz, directamente a través del Mediterráneo, y el Magreb-Europa, a través de Marruecos, funcionaron ayer, sin embargo, a pleno rendimiento porque transportan un gas que procede de otras plantas. Argelia es el primer proveedor energético de España, país al que suministra el 44% del gas que consume.

Más información