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EE UU y la UE endurecen las sanciones a Rusia

La UE acuerda restricciones financieras y un embargo de armas por el conflicto en Ucrania

Estados Unidos sanciona a tres bancos

Barack Obama anunciando las nuevas sanciones a Rusia. Reuters-LIVE! / AP

Occidente enseña los dientes. La UE acordó ayer endurecer las sanciones contra Moscú por su papel en el conflicto de Ucrania, con medidas contundentes sobre el sector financiero, el energético y el militar. No había nada parecido desde el final de la Guerra Fría: al puñetazo en la mesa europeo, que se ha precipitado después del derribo del avión de Malaysia Airlines con casi 300 muertos, se unió anoche EE UU, que sancionó a tres grandes bancos, según anunció el Tesoro.

Mientras los líderes europeos se van de vacaciones, Vladímir Putin se queda en Moscú: los analistas auguran una reacción fulminante del primer ministro ruso, que podría derivar en represalias y, en definitiva, acabar en un recrudecimiento del conflicto en Ucrania y, sobre todo, en una guerra comercial muy peligrosa para la economía rusa —al borde de la recesión— pero también para la europea.

La sangría económica puede hacer mucho daño durante mucho tiempo: la UE impone esas sanciones durante un año, aunque con un buen puñado de salvedades destinadas a atemperar la respuesta del Kremlin. Los Veintiocho revisarán el paquete al completo dentro de tres meses, tras calibrar su impacto real y para dar opciones a la negociación, una vía obturada desde hace tiempo. El gran temor es que Putin cierre la llave del gas, de la que dependen casi al 100% varios países del Este, y supone el 30% de las necesidades de Alemania.

El presidente Barack Obama esperó al anuncio europeo para revelar su propia nueva batería de sanciones, que apuntan a los mismos sectores de la economía rusa: el energético, el de defensa y el financiero, con la ampliación de las sanciones a tres grandes bancos rusos: el VTB, el Banco de Moscú y el Banco Agrícola. “Estamos bloqueando la exportación de algunos bienes específicos y tecnologías al sector energético ruso, estamos expandiendo nuestras sanciones a más bancos rusos y empresas de defensa, y estamos suspendiendo formalmente el crédito que aliente las exportaciones a Rusia y la financiación de proyectos de desarrollo económico en Rusia”, resumió Obama desde la Casa Blanca. Obama especificó que las sanciones estadounidenses complementan las europeas, que calificó como las “más significativas y amplias” acordadas hasta ahora, y aseguró que tendrán un impacto mayor en la economía rusa.

Sanciones de la UE

Sistema financiero. Se prohíbe a los operadores europeos (personas físicas o jurídicas) la compraventa de acciones o bonos emitidos por bancos en los que el Estado ruso posea una participación superior al 51% del capital. El veto afecta tanto a cualquier plaza financiera del planeta como a las emisiones y al resto de operaciones en el mercado secundario. La lista de bancos afectados se publicará en los próximos días.

Energía. Bruselas denegará las licencias de exportación de equipamiento o tecnología para la exploración o extracción de gas o petróleo. La prohibición solo afectará a las nuevas ventas, quedando excluidos los contratos firmados con anterioridad.

Militar. La Unión Europea decreta un embargo sobre armamento o cualquier tecnología que sea susceptible de ser utilizada con fines militares. La prohibición se extiende a la exportación e importación de elementos de uso dual (que pueden ser empleados tanto con fines civiles como militares). No tendrá efectos retroactivos.

El presidente estadounidense acusó además a Moscú de “aislarse” cada vez más con su apoyo a los separatistas de Ucrania y advirtió de que con ello Rusia está tirando por la borda “décadas de avance genuino” en su integración en la comunidad internacional. Sin embargo, rechazó que la nueva imposición de sanciones, menos de dos semanas después de la última ronda, constituya una nueva Guerra Fría.

La crisis de las mil caras —financiera y económica primero, de deuda soberana, social y política después— adquiere así una dimensión geopolítica que dependerá del alcance real de las sanciones y de la reacción rusa. Las medidas más significativas son las financieras: la UE y EE UU imponen serias restricciones a los bancos públicos rusos, que no podrán financiarse a más de 90 días, aunque dejan fuera del perímetro sancionador las emisiones de deuda pública e instrumentos como los créditos sindicados —préstamos concedidos por varios bancos a la vez—, pese a la insistencia británica por cegar también esa vía. Sin financiación en euros ni en dólares, los problemas están asegurados. Esa pata de las sanciones dejará muy tocado al sistema financiero y con él a las grandes empresas, dependientes de la financiación. Los servicios de inteligencia alemanes creen que los oligarcas rusos no tardarán en reclamar un viraje a Putin ante la enorme presión financiera que se avecina. La salida de capitales ha sido una constante desde el inicio del conflicto en Ucrania, y es posible que se intensifique.

Junto a esas medidas, la UE impone un duro embargo de armas, la prohibición del comercio de los productos duales —con usos comerciales, pero también militares— y restricciones sobre el uso de nueva tecnología en los nuevos proyectos de exploración petrolera. Pero dejan fuera en todos esos casos los contratos ya firmados para tratar de suavizar la reacción de Rusia. Además, aumenta la lista de personas y empresas sancionadas, cada vez más cercanas al círculo íntimo de Putin. Firmas europeas con intereses en Rusia como British Petroleum y Renault alertaron ayer de las potenciales consecuencias de esas medidas, que empezarán a aplicarse a finales de semana.

Las sanciones son “una advertencia fuerte” y “una señal importante” para dejar claro a Putin que “desestabilizar Ucrania o cualquier otro país del Este de Europa tendrá costes fuertes para su economía”, advirtieron el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el de la Comisión, José Manuel Barroso. El derribo del vuelo MH17, que dejó 298 víctimas y está pendiente de una investigación, requería también “una respuesta urgente y con determinación”.

La UE utiliza así el denominado poder blando con una estrategia que no estaba en los manuales: descarta una operación militar y se centra en el desafío económic