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París y Roma apoyan los planes de Bruselas para disolver la troika

Juncker subraya que tiene “desde hace tiempo” la idea de acabar con la terna

Afectuoso recibimiento de Juncker a Tsipras.  El presidente de la Comisión ha recibido al líder griego con un saludo le ha acompañado de la mano al lugar donde han celebrado su reunión.

El fin de la troika gana apoyos a toda velocidad en las grandes capitales de Europa. Ninguna de las instituciones que forman esa terna —Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional— ha salido a defenderla con el más mínimo interés después de los planes de la Comisión, que avanzó EL PAÍS el lunes, de disolverla.

El Gobierno francés se alineó este martes con el brazo Ejecutivo de la UE y aseguró que se pueden encontrar “fórmulas diferentes” y alternativas a la troika, una vez que Atenas ha decidido no reconocerla como interlocutor válido, según aseguraron a este diario fuentes del Ministerio de Economía. El Ejecutivo italiano consideró asimismo “una buena noticia” los planes del presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, acerca de romper la troika, según explicó a La Repubblica el secretario de Estado para Asuntos Europeos, Sandro Gozi. Su primer ministro, el florentino Matteo Renzi, eludió la cuestión ante la prensa.

Ninguno de los componentes del trío ha salido en su defensa

Francia e Italia se van convirtiendo así en los dos grandes aliados de Grecia en la negociación que acaba de empezar, y no solo en lo relativo a la propuesta de la Comisión de desmantelar la troika. Berlín se opuso el lunes en público a esa posibilidad, aunque en privado Alemania parece dispuesta a “reformar” ese extraño cuerpo que combina funcionarios europeos y del Fondo Monetario.

Pero incluso los interesados son reacios a pronunciar una sola palabra a favor de mantener el statu quo actual: el FMI declinó anoche hacer comentarios al respecto, pero fuentes próximas a la institución insisten en que la troika acabará más pronto que tarde. El BCE subrayó que su papel es meramente “técnico”, y recordó que varios consejeros del Eurobanco han expresado reiteradamente preferencias por dejar de formar parte de esa terna. Además, el adiós del BCE está cantado: si Fráncfort adquiere deuda griega como parte de su programa de compra de bonos a gran escala estaría obligado a abandonar la troika, según la opinión del abogado general de la UE.

Todas las fuentes consultadas en Gobiernos e instituciones coinciden en que esa sería una decisión eminentemente política, en forma de una concesión a Grecia, probablemente para compensar una reestructuración de deuda que se adivina muy limitada a pesar de las exigencias iniciales de Atenas. Las fuentes consultadas explican, además, que el mecanismo de rescate europeo (Mede) establece que será la Comisión, “junto con el BCE y, siempre que sea posible, también con el FMI”, quienes examinen la condicionalidad de los rescates. Alemania patrocinaba claramente esa opción política favorable a la troika, pero la presencia del FMI no es imprescindible. Aunque es posible que para la ruptura haya que votar en varios parlamentos, como el alemán y el holandés, según las fuentes consultadas.

Sería una decisión política, en forma de una concesión al Ejecutivo heleno

La propuesta de Juncker gana tracción política e incluso base legal. El Ejecutivo francés argumenta al respecto que la troika “como tal” no está prevista en las normas ni en la legislación de la Unión. De hecho, no se trata de un organismo o institución, sino de una fórmula creada a raíz de la grave crisis europea y la consiguiente necesidad de establecer programas de rescate para varios países. Al igual que Italia, el titular de Economía francés, Michel Sapin, se ha mostrado comprensivo con las posiciones del nuevo Gobierno de Atenas. El domingo pasado, tras entrevistarse con su homólogo griego, Yanis Varoufakis, bromeó al recordar que, pese a que “troika” es una palabra griega, el término resulta “muy negativo en las cabezas de los griegos; extremadamente negativo”. “Es solo una palabra, pero tiene un significado en la gente y hay que tenerlo en cuenta”.

Pese a las diferencias en ese asunto entre Berlín y París, el Gobierno de François Hollande apunta que el entendimiento mutuo “es imprescindible” y que se buscarán fórmulas de consenso entre ambas capitales frente al problema planteado en Grecia tras el triunfo de Alexis Tsipras. Juncker reiteró que su idea puede funcionar. El fin de la troika es un proyecto que tiene “desde hace tiempo”. “Yo soy un tipo constante”, cerró sonriente a preguntas de los periodistas.

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