Próxima estación, ‘Brexit’

Apenas 40 minutos en metro separán el lugar más proeuropeo y el más eurófobo de Inglaterra

El alcalde de Londres, Boris Johnson, tras un discurso a favor del Brexit. EFE

Apenas 40 minutos en metro separan la eurofilia de la eurofobia. Tome la Jubilee Line en Waterloo hasta West Ham, y allí cambie al tren hasta Upminster. Habrá empezado su recorrido en el distrito de Lambeth, en el corazón del Londres cosmopolita, y habrá terminado en Havering, en el límite oriental de la ciudad, entre el paisaje urbano y los verdes campos de Essex. Lambeth y Havering son, según un estudio reciente, el lugar de Inglaterra más partidario de permanecer en la Unión Europea y el más deseoso de abandonarla, respectivamente. Este es un viaje entre las dos realidades que se enfrentarán en el referéndum del próximo 23 de junio.

“Hay muchas diferencias entre la ciudad y la región de Londres”, explica Lawrence Webb, concejal del partido antieuropeo UKIP en Havering. “La gente aquí no se considera londinense. La capital hace tiempo que dejó de ser una ciudad inglesa. Uno de cada tres niños nacidos en Londres es de padres extranjeros. Los que viajan cada al día al centro ven el cambio en el mismo tren: hay un momento en que ya no se oye inglés. Nosotros estamos entre la gran urbe y el campo. Es esa posición, entre la Inglaterra rural y una ciudad que crece cada vez más y se traga los espacios verdes, la que hace de este un lugar especial”.

El pasado 27 de enero Havering se convirtió, a iniciativa del propio Webb, en el primer cuerpo electo de Reino Unido en apoyar oficialmente el Brexit. Por 30 votos a favor y 15 en contra, la autoridad local, de mayoría conservadora, aprobó una moción que declara que Reino Unido estaría mejor fuera de la UE. Se trata de una iniciativa meramente simbólica, pero lanza un mensaje de alerta el primer ministro: contemplar la capital como un bastión incondicional de la eurofilia puede ser un peligroso error.

Londres es, después de Escocia, la segunda región más proeuropea del país. Los londinenses prefieren permanecer en la UE por un 55% contra un 45%, según el citado estudio. Y entre todos los municipios de la capital, el mayor apoyo se da en Lambeth, la zona al sur del río que engloba a barrios como Brixton, Clapham o Waterloo.

Lambeth ya era un foco de atracción de inmigrantes en los años de la posguerra, y hoy es uno de los lugares más diversos de Europa. “Un mundo en un barrio”, como lo define la propia autoridad local en su web. La población negra supone un 21,5% del total y solo el 40% de los vecinos son blancos de origen británico o irlandés.

Con 303.000 residentes, Lambeth es uno de los distritos más (y más densamente) poblados del centro de Londres. Es una zona esencialmente joven y más educada que la media de la capital: la población que no ha terminado la enseñanza secundaria está por debajo del 33%.

Havering cuenta con un número de vecinos parecido (algo menor) al de Lambeth, pero la fotografía es bien diferente. Es una de las zonas menos densamente habitadas y más homogéneas étnicamente de Londres: más del 88% de los residentes son blancos. La población es más envejecida que la media del país y los índices de educación están entre los más bajos de la capital: más el 45% no ha terminado enseñanza secundaria.

Escocia, Gales y Londres, los más europeístas

El mapa del euroescepticismo en Reino Unido ofrece varias lecturas, según una encuesta realizada por la empresa demoscópica YouGov entre 80.000 personas. De las cuatro naciones que forman Reino Unido, Inglaterra parece ser la más partidaria de abandonar la Unión Europea. Las 10 zonas más euroescépticas se encuentran en suelo inglés. La primera es Havering, en el extremo este de Londres, y las dos siguientes, Peterborough y Blacknell, se encuentran también en el sureste de Inglaterra. La lista de las zonas más proeuropeas, en cambio, está encabezada por una localidad galesa (Ceredigion), seguida de dos escocesas (Aberdeen y Stirling). Después está el distrito londinense de Lambeth, en cuarto lugar, que es la zona más proeuropea de Inglaterra. Escocia, Gales y el gran Londres copan la lista de las 10 zonas más proeuropeas.

“Aparte de Escocia, partes de Gales y Londres, muchas de las zonas eurófilas son ciudades universitarias con poblaciones jóvenes”, explica el estudio. “El euroescepticismo en ciertas zonas está relacionado con un nivel de ingresos más bajo, pero también es fuerte en las regiones ricas que votan conservador”.

“De todos los indicadores del euroescepticismo, la educación es el predictor más fuerte”, explicaba en la BBC Matthew Goodwin, catedrático de políticas de la universidad de Kent. “Si abandonas la escuela a los 16 años tiendes a ser mucho más euroescéptico que la gente que ha ido a la universidad”.

Los datos comparados parecen confirmar los estudios demográficos sobre el debate del Brexit: los partidarios de permanecer en la UE tienden a ser más urbanos, más jóvenes y mejor educados. La gran crisis ha hecho que ambas autoridades locales tengan dificultades para proporcionar los servicios básicos a los ciudadanos, pero en la laborista Lambeth se tiende a culpar a los recortes del Gobierno tory y, en la conservadora Havering, al exceso de regulación europea.

Le quedan apenas dos semanas para dar a luz a su segundo hijo, pero el prominente bombo no impide a la laborista Ivana Bartoletti seguir haciendo campaña por Sadiq Khan, candidato de su partido a las elecciones de Londres que se celebran el próximo 7 de mayo. El mensaje que lanzaría Londres si se convierte en la primera gran capital europea con un alcalde musulmán es irresistible para esta joven socialista nacida en el norte de Italia. Bartoletti tiene una cita en una cafetería con una joven madre, que se ha mudado a Havering con su familia desde el centro y quiere montar una pequeña organización benéfica de ropa de niños.

Un corto viaje en taxi la lleva de un extremo a otro de Havering. Del barrio obrero de Harold Wood al acomodado vecindario burgués de Upminster, las dos realidades de este Londres suburbial. Una conversación con John Marthin, el taxista, ayuda a situar los términos del debate. “Yo siempre he sido laborista, mi familia lo es”, explica Marthin. “Nunca votaré a los tories, que solo quieren hacer más ricos a los ricos y más pobres a los demás. Pero ahora me siento cerca del UKIP y votaré por abandonar la UE. Llevamos demasiado tiempo dentro y no creo que nos haya beneficiado. Debemos recuperar el control”.

Bartoletti, proeuropea, explica que ese es el discurso que oyen en las casas cuando hacen campaña. “Tengo mucha simpatía por la gente como él”, reconoce. “Han trabajado toda su vida y no han podido proporcionar un futuro mejor a sus hijos. Han visto el mundo cambiar pero no han participado en ese cambio. Havering es un microcosmos de los conflictos de esta época, los mismos que alimentan fenómenos como el de Donald Trump, y es importante entenderlos”.

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