Una canción satírica sobre Erdogan enturbia la relación de Turquía y Alemania

Ankara exige al embajador alemán que paralice la emisión del vídeo de la televisión pública

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, este lunes en la Academia de Guerra de Estambul. REUTERS

Turquía, el país en el que la canciller Angela Merkel ha depositado toda su confianza para superar la crisis de refugiados, da muestras cada vez más evidentes de sus problemas con la libertad de prensa. Hace dos semanas, la revista alemana Der Spiegel decidió retirar a su corresponsal en Estambul por las dificultades que le ponían las autoridades para hacer su trabajo allí. Ahora, el Gobierno turco protesta ante el embajador alemán por un programa satírico de un canal público en el que se bromeó con el presidente Recep Tayyip Erdogan.

Una canción de solo dos minutos de duración titulada “Erdowie, Erdowo, Erdogan” —algo así como “Erdocómo, Erdodónde, Erdogan”— ha indignado a las autoridades turcas. Creada por la televisión regional NDR y emitida el pasado 17 de marzo, denuncia la deriva autoritaria del presidente turco con estrofas como: “Un periodista que escribe algo incómodo acaba en la cárcel. Erdogan cierra una redacción y, sin pensarlo mucho, lanza por la noche gases lacrimógenos y agua a presión. Sé amable con él, porque te tiene agarrado, Erdowie, Erdowo, Erdogan...”.

La sátira de los humoristas alemanes no ha sido bien recibida en Turquía. El embajador Martin Erdmann mantuvo el pasado martes una larga conversación con las autoridades del país en el Ministerio de Asuntos Exteriores para justificar los motivos de la emisión, según ha desvelado el Spiegel online. El embajador fue convocado para hacerle llegar nuestra protesta por la emisión de un programa que condenamos y le hemos pedido que deje de ser emitido”, confirmaron desde Ankara fuentes diplomáticas turcas a la agencia France Presse con la condición del anonimato.

El intento de las autoridades turcas de evitar nuevas reproducciones de la canción ha indignado a gran parte del sector periodístico alemán. "Parece que el gobernante turco ha perdido el contacto con la realidad", respondió el presidente de la Asociación de Periodistas Alemanes, Mark Überall. "Que el Gobierno turco actúe diplomáticamente por una emisión de nuestro programa extra-3 no es compatible con la libertad de prensa y pensamiento. Afortunadamente, en Alemania está permitida la sátira política", añadió Andreas Cichowicz, redactor jefe del canal NDR. El Gobierno alemán no se ha pronunciado sobre la polémica, un silencio que la oposición considera escandaloso.

Los problemas de Erdogan con los medios de comunicación y representantes políticos europeos no acaban aquí. El presidente turco también reaccionó indignado ante la presencia de diplomáticos europeos en el juicio contra dos periodistas de Cumhuriyet, un medio crítico con el Gobierno. Al juicio asistieron, entre otros diplomáticos, el embajador alemán y el cónsul británico. “Este no es su país. Aquí estamos en Turquía”, protestó Erdogan en una entrevista televisada el pasado sábado.

La deriva autoritaria de Erdogan no ha impedido que la UE y muy especialmente la canciller Angela Merkel— haya elegido a Ankara como el actor clave para frenar la llegada de solicitantes de asilo, que ha puesto a la jefa del Gobierno alemán en una situación de extrema debilidad.

Antes de viajar a Bruselas para la cumbre que sellaría el acuerdo de la UE para devolver a Turquía a todos los refugiados que lleguen a Grecia, la canciller hizo un encendido elogio de las autoridades de este país que ha recibido 2,7 millones de personas que huyen de la guerra o de la persecución. “Su aportación no podrá ser lo suficientemente reconocida”, afirmó Merkel en el Bundestag la Cámara Baja del Parlamento alemán el pasado 16 de marzo. Frente a una Ankara hospitalaria, la canciller arremetió contra una UE, que, con 500 millones de habitantes, “no podrá llevar como un honor” haber sido incapaz de repartirse la carga de los refugiados.

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