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Un juez quita cuatro escaños al bloque prodemocracia en el Parlamento de Hong Kong

Una sentencia destituye a cuatro diputados por no haber prometido lealtad a China en su juramento

Cuatro diputados electos deberán dejar su escaño en el Parlamento de Hong Kong por no haber jurado su cargo correctamente. Así lo decidió este viernes el Tribunal Supremo de la ciudad, amparándose en una reforma de la Constitución promulgada por Pekín a finales del pasado año con el objetivo de evitar eslóganes o gestos que defiendan el derecho de autodeterminación o critiquen al Partido Comunista. El caso, al que se suma la también expulsión de dos otros diputados el pasado noviembre, es una muestra de la cada vez mayor injerencia de Pekín en los asuntos y autonomía de la ciudad.

Los cuatro diputados expulsados, a las puertas del tribunal.
Los cuatro diputados expulsados, a las puertas del tribunal. AP

Los cuatro afectados son Nathan Law, Lau Siu-lai, Leung Kwok-hung y Edward Liu, todos ellos elegidos directamente por los ciudadanos de Hong Kong y candidatos de formaciones que basculan entre la exigencia de un sistema puramente democrático para escoger a los líderes de la ciudad hasta la independencia. Son herederos de la conocida como Revolución de los Paraguas de 2014, en la que miles de hongkoneses ocuparon el centro financiero de la ciudad para pedir sufragio universal y una mayor autonomía respecto al resto de China.

Su expulsión es significativa porque, sin ellos, el bloque formado por las fuerzas que recelan de Pekín pierde su poder para bloquear reformas de calado presentadas por la mayoría conservadora de la cámara.

"Junto a los antes descalificados Baggio Leung y Yau Wai-ching, más de 180.000 votos han visto su voz silenciada en el Parlamento. Condenamos la interferencia manifiesta del Gobierno de Pekín para paralizar el poder legislativo de Hong Kong", aseguró en un comunicado el partido Demosisto, fundado por el conocido líder estudiantil Joshua Wong y que defiende la celebración de un referéndum de independencia vinculante en la ciudad.

La polémica por los juramentos al cargo de varios diputados independentistas se ha alargado durante meses. Algunos modificaron el texto habitual, que promete lealtad a China, para incluir eslóganes políticos. Otros aparecieron con camisetas u otros objetos reivindicativos como paraguas, aseguraron que lo hacían por imperativo legal o cambiaron su tono al recitarlo. Law, por ejemplo, decidió recitar una frase de Ghandi ("podéis encadenarme, podéis torturarme, podéis incluso destruir este cuerpo, pero nunca podréis encarcelar mi mente") antes de empezar y, cuando llegó el momento de jurar lealtad a la República Popular China, modificó su entonación para que sonara como una pregunta y no una afirmación.

Estas imágenes no gustaron en Pekín, que se apresuró a hacer una reinterpretación de la Ley Básica, el texto por el cual se rige la excolonia británica, que obliga a descalificar a "cualquiera que de forma intencionada lea un texto que no se ajuste al juramento prescrito por ley o que lo haga de una forma que no sea sincera y solemne". Tras el cambio del texto, la anterior Administración hongkonesa, liderada por CY Leung, llevó a los tribunales a aquellos diputados que en su opinión no habían respetado estos nuevos preceptos. Y los jueces le dieron la razón este viernes.

Parte de la sociedad hongkonesa ve con preocupación la creciente presión de China sobre la ciudad, especialmente los jóvenes, que dicen sentirse más de Hong Kong y menos chinos. La descalificación de parte del bloque prodemocrático es, para ellos, una prueba más de lo que consideran un deterioro del principio "un país, dos sistemas", por el cual Hong Kong goza de más libertades que el resto del país. En su reciente viaje al enclave, el presidente chino, Xi Jinping, prometió mantener este sistema especial, pero advirtió que la línea roja se cruzaba con "cualquier acto que pusiera en peligro la soberanía china o desafiara el poder del Gobierno central".

Los cuatro diputados han anunciado que apelarán la sentencia, pero difícilmente lograrán un fallo que les favorezca. La reforma promulgada por Pekín impide también que el juramento se pueda repetir, con lo que en la práctica quedan expulsados de la cámara y su silla permanecerá vacía hasta la próxima convocatoria electoral.

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