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Al Qaeda y sus aliados logran una victoria estratégica en Siria

La pérdida de una provincia en el norte es un revés peligroso para El Asad

Un miliciano de la coalición islamista Ejército de la Conquista durante el lanzamiento de cohetes en la provincia de Idlib. REUTERS

Rebeldes de la coalición islamista Ejército de la Conquista (que incluye al Frente al Nusra, filial de Al Qaeda en Siria) arrebataron este sábado a las tropas sirias la última ciudad leal en la norteña provincia de Idlib. Después de que el mes pasado Al Nusra y sus aliados se hicieran con la capital de Idlib, las tropas regulares perdían, tras tres días de combates, el control de la provincia. Tan solo disponen de las bases de Qarmeed y al Mastumah, hoy bajo el cerco rebelde.

“Los muyajidin (combatientes rebeldes islamistas) han entrado en el centro de la ciudad. La ciudad ha sido liberada”, anunciaban en Twitter los simpatizantes de Al Nusra. “El Ejército se ha desplegado en los alrededores de Jisr al Shugur para evitar víctimas entre los civiles mientras prosigue el bombardeo contra grupos terroristas en las principales rutas de avituallamiento”, declaraba la agencia nacional de noticias siria Sana, sin por ello confirmar la perdida de la ciudad. “No ha caído la ciudad, nuestros compañeros siguen en combates contra los terroristas en su periferia”, llegaba a decir antes de que se cortaran las líneas Rami F., oficial del Ejército sirio apostado en Hama.

“Es un paso muy importante por parte de los rebeldes y peligroso para el régimen de El Asad. Es la primera vez que una coalición de diferentes grupos rebeldes islamistas coordinan semejante ataque. Algo que hubiera sido imposible si Catar, Turquía y Arabia Saudí no hubieran cooperado para crear un frente unido en el terreno”, opina Mario Abou Zeid, investigador del centro de estudios Carnegie en Beirut. “Al tomar Jisr el Shugur, los rebeldes pueden acceder a la costa oeste siria, hasta ahora feudo del régimen”, añade el analista.

La población se sitúa en el corredor que conecta Alepo con Latakia, esta última principal feudo del régimen en el noroeste sirio, ahora expuesto en su entrada norte. Igualmente, su proximidad a la frontera turca le ha convertido en pasaje de entrada para los combatientes rebeldes llegados de Turquía.

A lo largo del sábado, vídeos sobre la batalla de Jisr el Shugur circulaban en las redes sociales. Varios cuerpos de militares sirios yacían en el suelo ante el avance de un grupo de insurgentes. Otras imágenes mostraban los cadáveres de 14 hombres apilados en un cuarto. Según el relato de activistas locales recogidos por la agencia AFP, las tropas sirias habrían ejecutado a una docena de reos en la prisión central antes de abandonar sus posiciones. En los combates unos 50 hombres de ambos bandos habrían perdido la vida.

El Estado Islámico (EI) sigue controlando la capital de provincia, Raqqa, al noreste del país, mientras Al Nusra y el frente de la coalición islamista se hacen con la de Idlib en un empuje desde el noroeste del país. “Los diferentes grupos rebeldes como Liwa el Tawhid, Frente Islámico, Al Nusra o Ahram el Sham se han unido en el noreste de Siria contra las tropas del régimen”, afirma via Skype Abu Qussay un combatiente rebelde sirio replegado al suroeste de Turquía.

“Se ha creado un comité popular con 12 miembros civiles para gestionar los asuntos de los ciudadanos de Idlib. Ahram el Sham dispone de nueve de ellos y lidera el comité. Se trata de una estrategia política porque saben que si Al Nusra controla los comités no recibirán ni ayuda ni apoyo armamentístico de Estados Unidos, que consideran Al Nusra como grupo terrorista”, añade el insurgente.