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Macron anuncia su ley para “moralizar la vida pública” para antes de las legislativas

El presidente de Francia le recuerda a sus ministros, procedentes de diversas formaciones, que deberán apoyar al partido en el gobierno ante los comicios del 11 de junio

Emmanuel Macron sigue teniendo prisa. En su primer consejo de ministros, el presidente francés fijó este jueves la hoja de ruta para su quinquenio. Este comienza con dos proyectos urgentes, la ley para la “moralización de la vida pública”, es decir, para acabar con prácticas como el nepotismo, y la reforma de la ley del trabajo. La primera deberá estar lista antes de las elecciones legislativas de junio. La segunda, más complicada por las posibles fuertes resistencias de sectores como los sindicatos, tardará algo más, pero los preparativos deben comenzar cuanto antes, ordenó un Macron que, además, exigió a sus ministros, procedentes de todo el espectro político, fidelidad al partido que los ha colocado en el poder, el suyo.

Macron posa con su primer ministro y ministros este jueves en el Elíseo.
Macron posa con su primer ministro y ministros este jueves en el Elíseo. AFP

Lo anunció a todos los franceses en su discurso al conocer su victoria electoral, la noche del 7 de mayo, se lo ha repetido Macron ahora en persona a sus 18 ministros y cuatro secretarios de Estado, 11 hombres y 11 mujeres, a puerta cerrada en el Elíseo: la “moralización” de la vida pública será uno de los “pilares” del quinquenio que ahora comienza. Por ello, el Consejo de Ministros recibirá un proyecto de ley al respecto “antes de la primera vuelta de las elecciones legislativas” del 11 de junio, según reveló tras la reunión el portavoz del Elíseo, Christophe Castaner.

Aunque el ministro encargado de elaborarla, el nuevo responsable de Justicia, François Bayrou, tiene todavía que ponerse manos a la obra, los puntos clave fueron trazados durante la campaña por el propio Macron: poner fin a la práctica demasiado habitual de parlamentarios y ministros de contratar a familiares o amigos, como sucedió con el malogrado candidato presidencial François Fillon, bajo investigación judicial por presuntos empleos falsos para su mujer. Pero no es, ni de lejos, el único. Hasta el 20% de los diputados del último Parlamento emplearon a algún familiar a cuenta del Estado. Según los cálculos de la publicación Mediapart, en 2014, la Asamblea Nacional empleaba a 52 esposas y 60 hijos de diputados. La práctica ha continuado hasta ahora, como demuestra el caso de Fillon y, también, del ministro de Interior de François Hollande, Bruno Le Roux, que tuvo que dimitir a pocas semanas de acabar el gobierno socialista tras saberse que también él había contratado a sus dos hijas, menores de edad, con jugosos salarios. Las últimas nóminas databan de 2016.

Para evitar posibles conflictos de interés, los que ejerzan cargos públicos tampoco podrán combinar esa función con una profesión de asesoramiento, como una consultoría. Macron quiere también prohibir que los diputados acumulen más de tres mandatos. Según Le Monde, si este principio fuera aplicado inmediatamente, afectaría a 204 de los actuales 577 diputados, en su mayoría (52%) de Los Republicanos.

Aun antes de que estos principios estén fijados en un proyecto de ley —que deberá ser aprobado por la nueva Asamblea Nacional, que comenzará sus labores a finales de junio— Macron ha querido dar ejemplo y ha exigido a sus nuevos ministros que, en el plazo de un mes, abandonen otros cargos paralelos. Así, su primer ministro, Édouard Philippe, ha anunciado que el sábado renunciará a la alcaldía de Le Havre, igual que Bayrou tendrá que dejar la de Pau y el nuevo ministro del Interior, Gérard Collomb, la de Lyon. También su par de Acción y Cuentas Públicas, Gérald Darmanin, deberá dejar la alcaldía de Tourcoing y la vicepresidencia de la región Norte. Finalmente, el ministro de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, tendrá que presentar su dimisión como presidente del consejo regional de Bretaña.

Además, los seis miembros del nuevo Ejecutivo que son candidatos a las legislativas —los ministros Bruno Le Maire (Economía), Marielle de Sarnez (Asuntos Europeos), Richard Ferrand (Territorios), Annick Girardin (Ultramar) y los secretarios de Estado Mounir Mahjoubi y Castaner— deberán presentar su dimisión del Gobierno si no logran hacerse con su escaño. Y si vencen en las legislativas, tendrán que entregar el acta de diputado a su suplente.

No es el único sacrificio que exige Macron a sus ministros. Ante un gabinete en el que está representado prácticamente todo el espectro político —hay ministros socialistas, conservadores y de centro— el presidente ha dejado claro que juegan ahora por el equipo que los ha llevado al poder, es decir, el movimiento de Macron recientemente rebautizado como La República en Marcha (LRM).

“Los ministros son militantes de la mayoría presidencial, ya no son militantes de uno u otro partido”, subrayó el portavoz Castaner. Por lo tanto, “tienen que apoyar a los candidatos de la mayoría presidencial”, agregó el socialista reconvertido al macronismo.

La lealtad rige también puertas adentro. Si bien Macron es el responsable, como presidente casi monárquico, de fijar las líneas principales del Gobierno, es su primer ministro, Édouard Philippe, el que deberá reglamentar los detalles del día a día. “El largo plazo se decide en el Elíseo, el arbitraje cotidiano o el medio plazo se realiza en Matignon”, sede del primer ministro, citó Castaner al presidente. La consigna de este a su equipo fue clara: “Confidencialidad, disciplina y solidaridad”.

Macron visitará a las tropas francesas en Mali este viernes

Si su primer viaje al extranjero tuvo como destino Berlín, en una muestra de su intención de reforzar el eje franco-alemán clave para Europa, el mensaje de la segunda salida al exterior de Emmanuel Macron también es contundente: el presidente visita este viernes a los soldados franceses desplegados en Mali en la lucha contra el terrorismo, una de las lacras que más han azotado a Francia los últimos años. La lucha internacional contra el terrorismo fue también uno de los temas que trató Macron durante su primera conversación con el presidente ruso, Vladimir Putin, que lo llamó el jueves para “felicitarlo”, según el Kremlin.

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